Registra el paso, no solo la calificación
Cuando un ejercicio no sale, guarda el enunciado y tu procedimiento. Marca el primer paso que dejó de ser válido. “Me equivoqué en matemáticas” es demasiado general; “sumé denominadores al sumar fracciones” sí identifica algo que puedes trabajar.
Usa una ficha de cuatro campos
1. Qué hice: copia el paso que necesita revisión.
2. Por qué falla: escribe la propiedad o condición que no respetaste.
3. Cómo lo corrijo: resuelve ese paso y explica la diferencia.
4. Qué probaré después: plantea un ejercicio parecido con otros valores.
Ejemplo: sumar fracciones
Qué hice: 1/2 + 1/4 = 2/6. Por qué falla: los sumandos usan partes de diferente tamaño. Corrección: 1/2 = 2/4; entonces 2/4 + 1/4 = 3/4. Siguiente prueba: resolver 1/3 + 1/6 y justificar cada paso.
Si puedes repetir una regla pero no explicar cuándo usarla, añade un ejemplo y un contraejemplo.
Llévalo a tu siguiente clase
Elige dos o tres dudas concretas del cuaderno y compártelas al comenzar una sesión. Incluye lo que intentaste y en qué paso te detuviste.
Cuando resuelvas un nuevo ejercicio, compara el procedimiento con tu registro. Conserva los ejemplos que expliquen una diferencia importante; no hace falta copiar todos los ejercicios del curso.